FIFO, LIFO y el doble flujo logístico en el almacén

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Jaime Mira Galiana

Economista, Experto y Consultor en Logística Ex- Director Técnico de la Fundación Icil y profesor del Máster Director General y de Logística de empresas de Logística y operadores logísticos

12 minutos

Cuando se tratan estos conceptos, se está haciendo hincapié, inevitablemente, en la gestión, organización y la disposición de un almacén.

Se podría decir que el hecho de adoptar un sistema FIFO o uno LIFO repercute en toda la cadena logística, en los tiempos, los procesos y en el día a día dentro del almacén. 

Aunque estos sistemas se adoptan de la contabilidad, aplicados al almacén, se pueden considerar sistemas de gestión de stock. Así mismo, cuando hablamos de FIFO y LIFO debemos tener en consideración el hecho de que a pesar de que el inventario se mide en unidades físicas, tiene un valor económico e inmaterial determinado que no es inmutable y que repercutirá en aspectos tan importantes como el coste logístico o los seguros aplicados a estas existencias y que, por tanto, la elección de un sistema u otro por la compañía debe hacerse de forma estudiada y meditada para evitar problemas de stock

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Por tanto, vamos a hacer una aproximación a estos conceptos para conocer su importancia dentro del almacén y la cadena logística.

FIFO (First In, First Out)

“Primero en entrar, primero en salir”.

Es el método más empleado y el que desemboca en un verdadero reto para la gestión del almacén. Cuando se aplica este sistema, se debe tener una estructura, una gestión, un control de datos… bien definidos para que todo funcione de la manera correcta. 

En el caso de los productos perecederos como los alimentos, aplicar bien este sistema es imprescindible para no incurrir en pérdidas asociadas a la caducidad de los productos. Esta situación es también extrapolable a otros productos que no sean inmunes al paso del tiempo, como la moda, los productos farmacéuticos, etc. 

La aplicación de un sistema FIFO normalmente se emplea para evitar la obsolescencia de la mercancía, así como su pérdida de valor y/o caducidad por el paso del tiempo. Además, en productos con fecha de caducidad y/o fecha de consumo preferente la aplicación del sistema FIFO es obligatoria por ley. 

Para que este sistema funcione correctamente, es necesario tener un control máximo de la mercancía evitando no solo su obsolescencia, sino también la rotura o deterioro. 

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Para gestionar todas estas variables, el SGA (Sistema de gestión de almacén) se torna indispensable. Su actividad debe centrarse en controlar que los primeros productos en entrar sean también los primeros en salir. En el caso de productos perecederos como los alimentos, el SGA se fija en la fecha de caducidad y/o la fecha de consumo preferente a través de la lectura del código de barras de cada producto o lote cuando se hace la recepción de la mercancía en el almacén. 

Conocer esta fecha, evita dejar ese producto en el olvido y su consecuente pérdida de valor. Sin embargo, no es el único proceso a implementar para que el FIFO se realice de forma correcta. La utilización de estanterías dinámicas, por ejemplo, permite introducir los últimos productos recibidos por un extremo de la estantería y sacar los más antiguos por el otro, consiguiendo de esta manera el objetivo primordial del FIFO. 

No obstante, otros puntos clave como el ordenador de mano empleado por los operarios son vitales por diferentes motivos entre los que destaca la capacidad de emitir una alarma al trabajador si el producto que está leyendo y cogiendo para llevar a picking no es el más antiguo. Este aviso se produce gracias a la gestión que hace el SGA de todos los productos mediante la lectura de los código de barras, como hemos visto, o por radiofrecuencia para indicar dónde colocar el producto dentro del almacén y saber que el producto que ha entrado primero, debe salir primero evitando, por tanto, el grave coste de la obsolescencia. 

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LIFO (Last In, First Out)

“Último en entrar, primero en salir”.

Este sistema es mucho menos utilizado que el FIFO. El motivo principal es que no es aplicable a la mayoría de productos y solo algunos imperecederos o que no pierden valor con el paso del tiempo pueden adoptar este sistema. Por ejemplo, en el caso del cemento, los ladrillos, el trigo a granel… se suele emplear este tipo de sistema para conseguir una simplificación en la gestión del almacén y una mayor rapidez sin preocuparse de si el producto ha entrado el primero. 

En el ejemplo de estos productos a granel, la sencillez es mayor puesto que la carretilla puede entrar en el almacén y cargar la mercancía que se ha depositado en último lugar. 

En el caso de que se quisiera implementar un sistema FIFO en este tipo de productos a granel se debería aplicar, por ejemplo, un sistema de silo en el que la mercancía se introduce por arriba y se saca por abajo. Sin embargo, esto supone un elevado coste que en muchas ocasiones no es rentable ni necesario asumir. 

Las diferencias entre los sistemas FIFO y LIFO son notables e implican una organización completamente diferente. Los elementos de manutención del almacén e, incluso, el material empleado en tiendas de atención al público también pueden verse determinados por el empleo de uno u otro sistema. 

Doble flujo logístico

Para terminar, vamos a aproximar el concepto de doble flujo logístico, el cual está formado por un flujo físico de mercancía y un flujo de información. 

Esta información es gestionada por el SGA y permite tener una trazabilidad de todos los productos. No debemos obviar el papel fundamental de los ERP (Enterprise Resource Planning) en la gestión de este flujo de información permitiendo la toma de decisiones, la reducción de costes y la rápida respuesta a problemas surgidos. Este ERP podríamos definirlo como el corazón de la compañía, siendo el SGA un módulo dentro de este sistema con el que está completamente integrado. 

De forma resumida, este flujo de información sigue un recorrido ascendente desde la recepción del producto y su lectura en la zona correspondiente, hasta llegar al ERP a través del SGA para que todo el engranaje empresarial tenga la misma información en tiempo real. 

Esta información, lógicamente, debe estar en consonancia con el flujo físico y, por tanto, con el stock. Por lo que ambos flujos están unidos y entrelazados de forma indivisible durante toda la vida de un almacén.

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